Estampas de Macedonia
17.04.2025
Rumena Bužarovska retrata en “No voy a ninguna parte” a mujeres en busca de la autoestima perdida
Rumena Bužarovska, nacida en 1981 en la ciudad de Skopie, actual Macedonia, se dio a conocer en nuestro país en 2014 con la colección de relatos “Mi marido”, en la que ya hacía gala de una finísima ironía para poner de relieve las mentiras cotidianas de la convivencia familiar. En esta nueva compilación de historias no tan breves sigue en la misma línea, por eso la crítica la ha denominado “un ácido manual de supervivencia”. Bužarovska ha escrito también una novela, aún no traducida al español. Es profesora de Literatura en la Universidad Estatal de su país y trabaja en el reconocimiento de autoras literarias con el proyecto PeachPreach, continuación del movimiento MeToo; colabora con la prensa y la radio de manera regular y ha traducido varias novelas clásicas inglesas.
“No voy a ninguna parte” se articula en siete relatos. En todos ellos predomina la frustración de un personaje principal que ve fracasar sus expectativas, lo que sublima dejando “a lo largo de todo el camino un rastro” triste y desagradable. Ese rastro está formado por la acumulación de un vocabulario negativo que habla de degradación y despierta una intensa desazón al leer, la de la incertidumbre de en qué desastre va a terminar la historia.
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Rumena Bužarovska, nacida en 1981 en la ciudad de Skopie, actual Macedonia, se dio a conocer en nuestro país en 2014 con la colección de relatos “Mi marido”, en la que ya hacía gala de una finísima ironía para poner de relieve las mentiras cotidianas de la convivencia familiar. En esta nueva compilación de historias no tan breves sigue en la misma línea, por eso la crítica la ha denominado “un ácido manual de supervivencia”. Bužarovska ha escrito también una novela, aún no traducida al español. Es profesora de Literatura en la Universidad Estatal de su país y trabaja en el reconocimiento de autoras literarias con el proyecto PeachPreach, continuación del movimiento MeToo; colabora con la prensa y la radio de manera regular y ha traducido varias novelas clásicas inglesas.
“No voy a ninguna parte” se articula en siete relatos. En todos ellos predomina la frustración de un personaje principal que ve fracasar sus expectativas, lo que sublima dejando “a lo largo de todo el camino un rastro” triste y desagradable. Ese rastro está formado por la acumulación de un vocabulario negativo que habla de degradación y despierta una intensa desazón al leer, la de la incertidumbre de en qué desastre va a terminar la historia.